Esas ganas de saber de vos todos los días, de hablarte todos los días, de verte lo más que pueda, de hacer todo con vos. Ganas que no compartis. Ganas que duelen. Ganas que son traicioneras. Pero al mismo tiempo tengo ganas de superarte, de no saber más nada de vos, de poder dejar de pensarte, de no necesitarte más. Ganas que cada vez se me tornan más imposibles. Ganas contradictorias.
Quiero dejarte atrás y no puedo. Porque mis ganas estan con vos y con nadie más, no puedo siquiera conocer a otros porque mis ganas las tenes vos y estan solo con vos. Ganas. Ganas. Que complicadas son.
Me encantaría lograr el que me hables y que no me saques ninguna sonrisa, simplemente quiero ser indiferente a lo que en estos momentos me provocas. Ya empiezo a pensar que no voy a poder superarte. Estoy negada a hacerlo. Quiero pero no quiero. Quiero dejarte atrás, pero te quiero conmigo. Y ya estoy cansada de esto. De estas vueltas. Quiero esperarte, pero al mismo tiempo me parece sumamente injusto, porque hace tiempo que te espero. Y ya duele. Duele mucho. Pero es un dolor que espero a la larga valga la pena. Pero ahí es donde esta mi duda y miedo, y si al final de todo, no vale la pena esperarte? La que se termina perjudicando soy yo, la que termina sufriendo más de lo esperado soy yo. Entonces que hago? Te espero? Te dejo ir? Indecision. Preguntas sin respuestas. Solución? Arriesgarse por una de las dos, por el te espero o por el te dejo ir. Es asi, no hay más vueltas.